En esta entrada queremos hablar de la organización del aula, cómo están dispuestas las mesas, los muebles, el color de las paredes, etc.
Creemos que el aula es un lugar muy importante, ya que en él los alumnos pasan entre seis y ocho horas al día, así que no puede ser un lugar en el que se encuentren incómodos, todo lo contrario: el aula debe ser un sitio acogedor, decorado casi enteramente por ellos para que se sientan como en casa.
Primero queremos hablar de César Bona, un maestro que tiene una peculiar forma de organizar sus aulas.
César crea en sus aulas una microsociedad para que los alumnos puedan relacionarse entre sí, organizándose y ayudándose, tanto a ellos como a la escuela.
Lo primero que hace César es darle importancia a las 4 esquinas de la clase: en una está la zona del profesor, con su mesa, su silla, su estantería, etc; en otra se encuentra la abogada, la cual decora como quiera; y en las dos últimas esquinas están las listas blancas y la lista negra. En la lista blanca se anotan los alumnos que se les de bien alguna asignatura y los que necesitan ayuda, entonces ellos solos se sientan juntos en clase y se ayudan mutuamente. Y en la lista negra se anotan a los niños o niñas que hayan incumplido algunas normas de respeto básicas. Estos últimos deben hablar con la abogada si quieren solucionar el problema a través de algún trabajo extra o lo que ellos decidan, sin necesidad de acudir al profesor.
César divide la clase en continentes, es decir, las mesas se agrupan en 4 o 5 mesas a las que les ponen el nombre de un continente. En una de las paredes se ponían todas las reglas de la clase, y “Si algún niño o alguna niña no obedecía la regla básica del respeto a los demás, se le invitaba a exiliarse a Creta.” El niño o niña cogía su mesa y la separaba de su grupo hasta que pensara que fuera suficiente el castigo, y él solo volvía a unirse.
En una de las paredes se coloca un muro en el cual los alumnos pueden dejar comentarios positivos, propuestas y críticas. Así ellos también pueden ayudar en las decisiones del colegio.
Y por último, César deja el centro de la clase libre para recoger otro tipo de propuestas de los alumnos, o problemas que hayan surgido.
Aquí dejamos el dibujo esquemático que representa la clase de César:
Basándonos en esta idea de César Bona y teniendo en cuenta que queremos que el aula sea un lugar en el cual los niños y niñas se sientan como en casa, la organización ideal para nosotras sería la siguiente:
- La primera premisa serían 20 alumnos por clase, ya que creemos que es un número adecuado tanto para dar clases como para que se encuentren cómodos entre ellos.
- Las mesas estarían organizadas en grupos de cinco alumnos. Modificando un poco la idea de César de ponerle un nombre de un continente a cada grupo, hemos planteado que los alumnos cambien cada mes los nombres de estos grupos basándose en diferentes temas, como por ejemplo: los sistemas montañosos, ciudades andaluzas, obras artísticas… haciendo así que cada mes aprendan algo nuevo de diferentes asignaturas de una manera muy dinámica.
- Dentro del aula se dispondrá de distintos cubos de basura, para que los niños aprendan a reciclar y uno de esos cubos no será de basura, sino que será para la recogida de alimentos. De cada cubo habrá un encargado en la clase que será el que supervise su funcionamiento.
- Al empezar el curso, las paredes estarán pintadas de blanco, pero a lo largo del año (una o dos veces al trimestre) la clase diseñará unos bocetos de algún tema aprendido en clase y ellos mismos serán los encargados de pintarlos en las paredes.
- Al igual que César, cada esquina de la clase será un punto importante, tomando sus ideas explicadas arriba de la lista negra, la lista blanca de los altruistas emprendedores, el rincón de la abogada y la zona dedicada al profesor.
- La ide de César, en cuanto al mural que tiene en clase, nos ha gustado mucho. Así que nosotras también dispondremos de uno, pero no exactamente para la misma utilidad. En el mural habrá espacio para que el alumnado ponga aspectos positivos, propuestas y críticas y además pondremos una fotografía de cada alumno y con un velcro los nombres del encargo que va a tener cada uno al mes por ejemplo, el abogado, el encargado de materiales, delegado, subdelegado, etc.
- En clase los alumnos dispondrán de una taquilla y percheros para cada uno.
- Y por último, un armario para los materiales que se van a utilizar en clase, el cual se encontrará en la mesa del profesor.
Este sería nuestro proyecto de aula pero, por otro lado, nos llama mucho la atención la propuesta de Tonucci de convertir las aulas en talleres, para que así el conocimiento sea práctico y directamente se aprenda haciendo.
Son dos ideas que en nuestra escuela nos gustaría combinar, por un lado tener la organización de los alumnos que plantea César y por otro, hacer que el conocimiento llegue a los alumnos a partir de la práctica completa, como dice Tonucci.
Interesantes ideas. Me gustan, aunque sean un calco de las de César. Hay aspectos críticos en ambos casos. Por ejemplo, yo no veo nada claro lo de las listas negras... pero nada claro, y no es un chiste lo de la claridad y la negrura de las listas. El exilio y su duración no estoy muy seguro de que tenga valor educativo y, en todo caso, me parece que es depositar una carga de responsabilidad que para unos puede ser excesiva y para otros no significar nada. Conozco a más de uno que se exiliaría solo para que le dejaran en paz y no hacer nada...
ResponderEliminarBueno, como ése hay otros aspectos que no tengo claros. Los rincones pueden ser también talleres, dependiendo de cómo se organice el horario.
Buen trabajo, grupo. Funcionáis muy bien, casi no necesitáis mi ayuda.