viernes, 1 de abril de 2016

¿CUÁNDO NOS RESULTÓ MÁS FÁCIL O DIFÍCIL APRENDER EN LA ESCUELA?

En general, en la etapa de educación primaria, nos fue más fácil aprender cuando hacíamos actividades más prácticas (granja-escuela, ejercicios de matemáticas, museo de las ciencias…). Sin embargo, con los profesores que daban sus asignaturas de manera más teórica nos costaba más aprender, ya que lo teníamos que hacer a través de la memorización o métodos más “rudimentarios”.
En esta etapa aprendíamos más cosas de memoria (las tablas, las preposiciones, tiempos verbales…) a diferencia de en la etapa secundaria, que algunos conocimientos son más aplicables a la práctica. A consecuencia de esto, aprendimos menos en la etapa de educación primaria, al menos, a nivel de contenidos.

Uno de los cambios más significativos al empezar la etapa de educación secundaria fue el aumento de exámenes y la importancia que se les daba a éstos. Además en nuestra experiencia tuvimos muchos profesores “incompetentes”, que no sabían dar clases o tenían que enseñar asignaturas distintas de las que estaban especializados. Al igual que en la etapa de primaria nos resultaba más fácil aprender en las pocas asignaturas que eran más prácticas (tecnología, laboratorios, construcción de figuras geométricas…) En el resto de asignaturas en las que estudiábamos de memoria nos resultaba más difícil, además de que olvidábamos la mayoría de los contenidos poco después de hacer los exámenes.

¿ESCUELA PÚBLICA O PRIVADA?

De acuerdo con nuestra historia escolar hemos buscado aspectos positivos y negativos de las escuelas privadas y públicas. Estos han sido los resultados teniendo en cuenta que la mayoría de los miembros de nuestro grupo pasamos la primaria en una escuela concertada:
Aspectos positivos de la escuela privada-concertada:
  • Excursiones, actividades extraescolares
  • Valores
  • Tutorías, profesores cercanos
  • Actividades en días festivos (Día de Andalucía, Día de la Paz, etc.)
  • En general, mayor acercamiento entre distintos cursos (actividades, etc.)
  • Libertad para añadir asignaturas más innovadoras y prácticas (dramatización, etc.)
Podríamos decir que todas estas actividades favorecen al proceso de enseñanza-aprendizaje del niño, y son, por tanto educativas. Todas las excursiones, festividades o mezcla con otros grupos ayudan a la socialización del niño, no sólo con niños de su edad o su grupo. Además asignaturas como dramatización fomentan la desinhibición del niño ante sus compañeros. Por último la educación en valores que hemos recibido en estas escuelas pensamos que viene muy de la mano de la cercanía con los profesores y de las horas de tutoría, ya que es ahí donde surgen problemas y nos enseñan cómo solucionarlos de manera “moralmente correcta”.
Aspectos negativos de la escuela privada-concertada:
  • ”Enchufe” (profesores contratados por ser “familiares de”)
  • Clases por la tarde
  • Al ser las relaciones entre profesores y alumnos tan cercanas, era más dificil ser objetivo (se etiquetaba con más facilidad)
En este punto, sin embargo, vemos que existe la posibilidad de que haya “malos maestros”, que no se preocupen por la educación del alumno, ya que la contratación se hace de manera privada.
Además al ser centros en los que los maestros se comunican bastante entre sí es fácil que se hagan comentarios sobre los alumnos y se les etiquete, y que estas etiquetas pasen “de boca en boca”  y se juzge a los niños subjetivamente.
Otro aspecto negativo es que la mayoría de los centros privados-concertados imparten clases por la tarde y esto les quita tiempo de juego y ocio a los niños. Hemos visto que la sociabilización es muy importante en la infancia y esto es punto muy en contra de esta.
Aspectos positivos de la escuela pública:
  • Acceso seguro de personas con capacidades especiales
  • Más libertad de los alumnos para que se formen su autonomía personal
  • Menos presión en cuanto a lo que se espera de ellos o en cuanto a sus resultados
Entre los positivos que podemos encontrar en la escuela pública, consideramos que es una gran ventaja la inclusión de alumnado con capacidades diferentes, incluso dentro de una clase normal, ya que así las personas con discapacidad pueden sentirse integrados en la sociedad y los no discapacitados se hacen conscientes de la normalidad en la existencia de estas personas.
Además, se ofrece una mayor “libertad” a los estudiantes, por ejemplo en cuanto a una mayor posibilidad de optativas para orientarse al futuro, etc. Los alumnos pueden sentir más libertad también por el hecho de que no pueden ser expulsados por sus malas calificaciones en los exámenes, ya que en la escuela pública no se tiene tan en cuenta la reputación.
Aspectos negativos de la escuela pública:
  • No se da un trato o educación adecuada a personas discapacitadas (según el profesor)
  • Hay un número de alumnos muy elevado
  • No hay relación entre diferentes edades e incluso entre diferentes clases de la misma edad
En los colegios públicos, al haber tanto alumnado por clase, se hace más difícil la tarea del profesor y el intento de profundizar en el alumnado,a esto, además, si le sumamos el alumnado con discapacidad que haya en dicho colegio, en algunos casos no se les presta la atención necesaria, lo que provoca la posible exclusión de estos alumnos en el centro.
Por otra parte, se tiende a no relacionar unos cursos con otros como se hace en los colegios privados, por lo que las actividades se reducen sólo a cada clase o curso.

viernes, 11 de marzo de 2016

UNA ESCUELA PARA HOY


Esta entrada sirve como conclusión final de la escuela que consideramos necesaria para la sociedad actual.   


INCLUSIÓN

En aspectos generales, como ya se ha visto a lo largo de éste blog, apostamos por una escuela abierta y para todos. En ese sentido, por tanto, sería una escuela pública, que luche por la inclusión de todos los niños y niñas.  

Sobre este aspecto queremos matizar la frase de Tonucci: “Una escuela de superdotados es pobre, porque falta la diversidad”. Fuera de contexto puede parecer que nos referimos a que una clase de superdotados es homogénea, que “los superdotados” son un conjunto de personas iguales, sin tener en cuenta que cada persona es diferente, de hecho, pueden ser superdotados y cada uno destacaba en algo diferente.


Además cuando hablamos de que queremos una escuela inclusiva no nos referimos solo a la inclusión de personas con necesidades especiales. También debemos tener en cuenta las diferencias de clase, raza, género o simplemente necesidades diferentes. Como dijo Noelia Alcaraz en la entrevista que le hicimos “si un profesor manda los ejercicios del libro, estará inconscientemente beneficiando a aquel grupo de alumnos que en sus casas tienen el espacio y contexto adecuados para realizarlos. En cambio, a aquellos alumnos que vivan en un barrio más marginal, esos ejercicios o actividades perderán importancia e interés, porque en su contexto, no afectan a su vida diaria”.   



PROFESORADO
En cuanto a la selección del profesorado se haría por entrevistas personales y  no por oposiciones, ya que así se mantiene una escuela de profesores formados en nuestros principios básicos. Deben ser profesores preparados para la diversidad y para atender a todos los alumnos.
La plaza no sería fija, si no que se harían inspecciones por parte del equipo educativo para mantener, de nuevo, nuestros principios básicos.


MÉTODO Y USO DE TICS
Como ya hemos explicado en una entrada anterior, sería una escuela sin deberes y exámenes, que en lugar de métodos tradicionales guíe a los alumnos utilizando actividades motivadoras, en las que todos puedan participar y de las cuales todos tengan la posibilidad de aprender. Además se incluiría transversalmente la educación emocional, para que los niños aprendan a entender y controlar los sentimientos propios y ajenos, y así no sólo crezca su conocimiento teórico, si no que también crecen y se forman sus personalidades.
Dentro de éstas actividades queremos resaltar la importancia que le daríamos a la expresión oral que deben adquirir los niños en la escuela. Siempre se hace hincapié en la comprensión lectora y la escritura, y no queremos dejar de lado la capacidad de expresarse y tener criterios propios para defender las ideas. Por ejemplo se harían debates, exposiciones, etc.
Haciendo referencia al uso de las tics, en un primer momento propusimos la creación en nuestra escuela de una asignatura dedicada al uso de las tecnologías. Pero Miguel nos hizo replantearnos el establecer esta asignatura como individual, pudiendo utilizar estas herramientas en todas las demás clases, pues como él dijo “¿Tendría sentido una asignatura que enseñara a leer, mientras en las demás hay que leer por fuerza?”.
Bien, nuestra idea ahora es aprovechar lo máximo posible las tecnologías dentro y en cada una de las clases, trabajar en clases utilizando lo mejor de las tics y lo mejor de cada asignatura, como por ejemplo, como nos contaron Manuel y Noelia en la entrevista, en asignaturas como geografía en vez de utilizar los típicos, aburridos y corrientes mapas, se podría utilizar “Google Earth”, una aplicación que es mucho más entretenida, se podría proponer una actividad en la que los niños tuvieran que realizar un viaje, con el fin de que ellos participen también y, sobre todo, aprendan divirtiéndose.




EVALUACIÓN/CALIFICACIÓN
Se repartirían los porcentajes para la calificación final mediante rúbricas bien detalladas para cada nivel. En ellas se tendrían en cuenta la participación en las actividades programadas, el trabajo cooperativo, la autonomía personal, la capacidad de expresión oral y escrita, la capacidad para solucionar los problemas que les planteemos con el uso de las herramientas ofrecidas y la conducta en clase, respetando a profesores, compañeros y su entorno. En conclusión, queremos una evaluación del progreso de los alumnos en los aspectos que se han citado, se descartaría absolutamente en nuestra escuela la dependencia de un examen para calificar un resultado que no plasma realmente el aprendizaje de cada niño.




ORGANIZACIÓN DEL AULA
En cuanto a la organización de las aulas, hemos valorado de nuevo algunos aspectos que comentamos en la entrada anterior:
Por un lado, no se nos ocurrió pensar en lo que podría acarrear el simple nombre de una lista como la de la lista negra, la que puede dar muy mala impresión a primera vista, sobre todo a niños de primaria. Así que nuestra solución a eso puede ser cambiar el nombre de esta, hacer que no parezca tan dura como suena, por ejemplo, “la lista azul”.
Por otro lado, reflexionamos un poco sobre la separación del alumno al hablar en clase, ya que es cierto que muchos de ellos lo podrían tomar como algo menos serio y separarse cuando quisieran y volver a juntarse con sus compañeros aunque no hayan sido capaces de reflexionar sobre lo que hicieron. Esta decisión la dejaríamos en manos del profesor encargado del aula. 
Como ya se dijo, el aula se organizará en mesas por grupos tal y como sale en las fotos, estos grupos van modificándose cada cierto tiempo.


MATERIALES
En nuestra escuela no es necesaria la compra y el uso de los libro, ya que el material en el que entran los contenidos, los ofrecen los profesores mediante los talleres y las actividades prácticas de las que hablaremos a continuación.
Por otro lado, en cuanto a los materiales que se para las actividades realizadas en clase tales como ceras, lápices y otro tipo de materiales, se consiguen a través de una recaudación de dinero vendiendo cosas creadas por los niños. Este dinero será gestionado por la escuela para proporcionar en cada clase los materiales necesarios.


TALLERES Y EXCURSIONES
Las actividades de clase se intercalarían con una serie de talleres y excursiones en las que los alumnos estén en contacto con la naturaleza y la cultura, realicen actividades cooperativas y en equipo. Al menos una vez al año se haría una “acampada” en la que los niños aprenderían a convivir.
Un ejemplo de estas actividades culturales pueden ser las visitas guiadas a museos en las que los niños realicen actividades artísticas. Con esto obtienen beneficios físicos y emocionales además de fomentar su imaginación. Aprenden a observar el mundo de diferentes maneras, como dice Felipe Sepúlveda, artista y pedagogo de los centros educativos AeioTü, de la Fundación Carulla: “observar el mundo de una manera diferente que le va a permitir proponer y generar ciertos recursos, para hacer evidente su sensibilidad. Tener la capacidad de abordar una serie de circunstancias que a veces nos deshumanizan”.

Todas estas talleres y excursiones son útiles para aplicar la práctica antes de lo teórico, es decir, después de dichas actividades se asimilan los contenidos teóricos relacionados en clase. Así conseguimos que los niños observen la utilidad de lo que aprenden en la escuela.


HORARIO
Cada clase tendrá una duración de 50 minutos, con un descanso de 10 minutos entre ellas. A final del día, en la última clase, los últimos 15 minutos de la última clase se utilizarán para solucionar problemas académicos, emocionales o familiares del alumnado, para que se expresen. Además, en la hora de tutoría que habría una vez a la semana, se tratarían con los niños actividades de tipo espiritual y de gestión de las emociones, así como organización de excursiones, propuestas del alumnado, etc.
En los 10 minutos de descanso los alumnos tendrán que recoger lo que hayan ensuciado en la clase, para que así aprendan a respetar el espacio.

domingo, 6 de marzo de 2016

Un lugar más cómodo para todos

En esta entrada queremos hablar de la organización del aula, cómo están dispuestas las mesas, los muebles, el color de las paredes, etc.
Creemos que el aula es un lugar muy importante, ya que en él los alumnos pasan entre seis y ocho horas al día, así que no puede ser un lugar en el que se encuentren incómodos, todo lo contrario: el aula debe ser un sitio acogedor, decorado casi enteramente por ellos para que se sientan como en casa.
Primero queremos hablar de César Bona, un maestro que tiene una peculiar forma de organizar sus aulas.
César crea en sus aulas una microsociedad para que los alumnos puedan relacionarse entre sí, organizándose y ayudándose, tanto a ellos como a la escuela.
Lo primero que hace César es darle importancia a las 4 esquinas de la clase: en una está la zona del profesor, con su mesa, su silla, su estantería, etc; en otra se encuentra la abogada, la cual decora como quiera; y en las dos últimas esquinas están las listas blancas y la lista negra. En la lista blanca se anotan los alumnos que se les de bien alguna asignatura y los que necesitan ayuda, entonces ellos solos se sientan juntos en clase y se ayudan mutuamente. Y en la lista negra se anotan a los niños o niñas que hayan incumplido algunas normas de respeto básicas. Estos últimos deben hablar con la abogada si quieren solucionar el problema a través de algún trabajo extra o lo que ellos decidan, sin necesidad de acudir al profesor.
César divide la clase en continentes, es decir, las mesas se agrupan en 4 o 5 mesas a las que les ponen el nombre de un continente. En una de las paredes se ponían todas las reglas de la clase, y “Si algún niño o alguna niña no obedecía la regla básica del respeto a los demás, se le invitaba a exiliarse a Creta.” El niño o niña cogía su mesa y la separaba de su grupo hasta que pensara que fuera suficiente el castigo, y él solo volvía a unirse.
En una de las paredes se coloca un muro en el cual los alumnos pueden dejar comentarios positivos, propuestas y críticas. Así ellos también pueden ayudar en las decisiones del colegio.
Y por último, César deja el centro de la clase libre para recoger otro tipo de propuestas de los alumnos, o problemas que hayan surgido.
Aquí dejamos el dibujo esquemático que representa la clase de César:

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Basándonos en esta idea de César Bona y teniendo en cuenta que queremos que el aula sea un lugar en el cual los niños y niñas se sientan como en casa, la organización ideal para nosotras sería la siguiente:
  • La primera premisa serían 20 alumnos por clase, ya que creemos que es un número adecuado tanto para dar clases como para que se encuentren cómodos entre ellos.
  • Las mesas estarían organizadas en grupos de cinco alumnos. Modificando un poco la idea de César de ponerle un nombre de un continente a cada grupo, hemos planteado que los alumnos cambien cada mes los nombres de estos grupos basándose en diferentes temas, como por ejemplo: los sistemas montañosos, ciudades andaluzas, obras artísticas… haciendo así que cada mes aprendan algo nuevo de diferentes asignaturas de una manera muy dinámica.
  • Dentro del aula se dispondrá de distintos cubos de basura, para que los niños aprendan a reciclar y uno de esos cubos no será de basura, sino que será para la recogida de alimentos. De cada cubo habrá un encargado en la clase que será el que supervise su funcionamiento.
  • Al empezar el curso, las paredes estarán pintadas de blanco, pero a lo largo del año (una o dos veces al trimestre) la clase diseñará unos bocetos de algún tema aprendido en clase y ellos mismos serán los encargados de pintarlos en las paredes.
  • Al igual que César, cada esquina de la clase será un punto importante, tomando sus ideas explicadas arriba de la lista negra, la lista blanca de los altruistas emprendedores, el rincón de la abogada y la zona dedicada al profesor.
  • La ide de César, en cuanto al mural que tiene en clase, nos ha gustado mucho. Así que nosotras también dispondremos de uno, pero no exactamente para la misma utilidad. En el mural habrá espacio para que el alumnado ponga aspectos positivos, propuestas y críticas y además pondremos una fotografía de cada alumno y con un velcro los nombres del encargo que va a tener cada uno al mes por ejemplo, el abogado, el encargado de materiales, delegado, subdelegado, etc.
  • En clase los alumnos dispondrán de una taquilla y percheros para cada uno.  
  • Y por último, un armario para los materiales que se van a utilizar en clase, el cual se encontrará en la mesa del profesor.


Este sería nuestro proyecto de aula pero, por otro lado, nos llama mucho la atención la propuesta de Tonucci de convertir las aulas en talleres, para que así el conocimiento sea práctico y directamente se aprenda haciendo.

Son dos ideas que en nuestra escuela nos gustaría combinar, por un lado tener la organización de los alumnos que plantea César y por otro, hacer que el conocimiento llegue a los alumnos a partir de la práctica completa, como dice Tonucci.

Recursos tecnológicos en la escuela.

Vivimos en una sociedad en la que las nuevas tecnologías no escapan ni para los más pequeños. Esto no es algo negativo, pero si es algo que hay que saber tratar.

Dentro de la escuela su resultado dependerá de como trabaje cada profesor, dicho docente podrá aplicarlas a los métodos tradicionales de trabajo, o podrá realizar la didáctica con nuevos métodos de enseñanza.

El que los niños nazcan rodeados de nuevas tecnologías y se les conozcan como nativos digitales no significa que sepan utilizarlas correctamente, por eso desde la escuela debemos ir inculcándoles un uso correcto y útil de estas tecnologías.

Para empezar, nuestra escuela tendría una asignatura de TIC, para que así fuesen aprendiendo todos los usos posibles para una mayor facilidad a la hora de llevar a cabo las otras asignaturas en las que las tecnologías, dado el desarrollo de la sociedad, estarán también presentes.

Una tecnología muy útil y cada vez más común en las clases es la pizarra digital. Aunque su uso a veces puede resultar “incorrecto” porque dar clases con la pizarra digital usándola para explicar a los alumnos sería aplicar las nuevas tecnologías al método de trabajo tradicional. Eso es un error en el cual no queremos caer, pues al igual que dijeron los profesores de la conferencia del viernes, las tecnologías están para ayudar a la transformación de dichos métodos, no para seguir igual que antes.
Los profesores además tienen que estar preparados y al tanto de estos recursos digitales puesto que ellos trabajarán con sus alumnos.

“El uso de las nuevas tecnologías requiere de docentes muy familiarizados con el uso de las
TIC en el aula y capaces de interactuar dinámicamente con las producciones y
perspectivas de los alumnos en un tiempo rápido" (Morrisey, 2006).

Otro recurso didáctico-tecnológico es el de los teléfonos móviles. Si programamos las clases de forma dinámica y entretenida, los niños no se aburrirán y no tendrán que hacer un mal uso de los móviles. Dado que estos aparatos cuentan con todo tipo de recursos, fotografía, vídeo, acceso a Internet, etc., un buen uso sería algo muy interesante y educativo. Además, el otro día salió en televisión que ya en varios colegios de España estaban utilizando el uso de unos vídeo juegos educativos en los que los niños tenían que adivinar las capitales Europeas, de esa manera no se aburrían y aprendían más interactivamente.

Hemos encontrado un escrito en el que se reflejan las ventajas de las TICs en la asignatura de historia. Las TIC hacen más dinámico el aprendizaje de esta asignatura puesto que los alumnos pueden usarlos para buscar, compartir, crear y colaborar entre ellos.
Es una alternativa en apoyo al desarrollo del pensamiento histórico son, como menciona Carretero y Montanero (2008), el uso de recursos didácticos.
http://www.edutec.es/revista/index.php/edutec-e/article/view/79/pdf_13

Las demás referencias visitadas:
http://revistas.um.es/index.php/educatio/article/viewFile/127/111
http://cms.sangari.com/midias/2/111.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=4XFpguuH40Q




Menos exámenes y más aprender

“La ley hay que conocerla y hay que manejarla (...) para saber cuáles son los resquicios (...) y también tiene muchas cosas que nos respaldan. (...) Un maestro o una maestra en su aula siempre tiene margen de actuación” nos contaba Noelia Alcaraz, de la Universidad de Cádiz, en la entrevista que realizamos en clase.

Pensamos que es importante como maestros estar al tanto de la ley educativa vigente, saber, como bien dice Noelia, cómo manejarla para, a pesar de las “malas leyes” o “malas reformas” podamos emplear métodos no tradicionales y cambiar la escuela actual.
  
 Podríamos soñar con una ley en la que el profesorado tenga voz y voto en el diseño y evolución del sistema, como nos cuenta nuestro profesor Miguel Sola en su entrada “Una cuestión de confianza”, pero para pensar en la escuela que queremos para hoy debemos pensar en las leyes que tenemos hoy y todo lo que podemos hacer a pesar de éstas.

Por ejemplo debemos plantearnos si los métodos e instrumentos de evaluación que se utilizan son los adecuados. Más de un maestro, pedagogo o pensador de los que hemos estado escuchando teorías estas últimas semanas (Tonucci, Noelia y Manuel, o algunos profesores como Miguel Sola o Ignacio Rivas) nos habla de la segregación que los exámenes y deberes crean en la escuela, así como del no aprendizaje que hay a través de éstos.

Miguel Sola hace referencia en su blog a la teoría constructivista de Joseph Schwab, que ve el aprendizaje como una modificación de estructuras cognitivas. Esto tiene también que ver con el aprendizaje significativo de Piaget. Es decir, a través de un examen no se puede medir el aprendizaje del alumno, no está claro cuáles son los conocimientos que éste ha adquirido.

Además, como bien dice Ana Díaz en su blog “Desde mi mapa”, en un examen no vemos reflejadas todas las cualidades del alumno; no vemos lo bien que baila, canta, escribe poesía; no vemos nada sobre su personalidad; no vemos “aquello que les hace especiales y únicos”.  Nos quedamos con la frase final: “Así que disfrutad de vuestros resultados y estad muy orgullosos de ellos pero recordad que hay muchas formas de ser inteligente.”

            Tal es la ineficiencia de los exámenes que puede llevar, en muchos casos al abandono escolar. Y éste, como nos cuenta María Acaso, no es responsabilidad del alumnado, si no de los maestros. Tal y como el pedagogo francés Phlipe Merieu afirma, “no podemos contentarnos con da de beber a quien tiene sed, sino que hay que dar sed a quienes no quieren beber”, por tanto, es responsabilidad del maestro motivar a todos y cada uno de sus alumnos, y utilizar métodos adecuados para que se produzca aprendizaje en cada uno de ellos.

Hoy en día, cómo afirma Miguel en su blog, hay profesores que llevan a cabo métodos diferentes al de los exámenes y deberes. Hay profesores que por fin se están concienciando de lo que realmente hace feliz a sus alumnos y lo llevan a la práctica por mucho que cueste. Está apareciendo un cambio en el que se piensa en los proyectos educativos, en trabajos participativos, en la unión de la familia y la escuela, en la innovación.

En esta entrevista que unos universitarios hicieron a Francesco Tonucci aparecen varios elementos que nuestro grupo ha considerado una alternativa al método tradicional. Tonucci aclara algo en esta entrevista que nos hizo pensar: si solo les proporcionamos a nuestros alumnos los contenidos de las asignaturas para soltarlos en un examen, ¿para que pueden utilizar esos contenidos? El objetivo de la educación debería ser el de dar unas herramientas que los niños luego puedan aplicar a contenidos inimaginables para nosotros.

En primer lugar, en contraposición a los exámenes propone una escuela compuesta de talleres (de lectura, de física, de arte…) y los niños tienen la libertad pasar de un taller a otro. Así se trabajaría por proyectos durante las horas de clase y tendría que pasar semanas estudiando para un examen.

Además, teniendo un espacio para cada taller, los niños pueden sentirse más cómodos en cuanto a que tienen un espacio habilitado para cada asignatura, con sus diferentes materiales y esto probablemente los motive más.

Y por otro lado, hablando de los deberes, Tonucci tiene razón cuando dice que no podemos privar a los niños de vivir sus propias experiencias fuera de la escuela. Los deberes se pueden considerar una invasión de la escuela en el tiempo de los niños, un tiempo que no es suyo, que hay que respetar. 

Como sustitución de los deberes en nuestro grupo proponemos alternativas que son posibles para la escuela de hoy. Por ejemplo, Tonucci propone una escuela en la que se vivan momentos más intensos y no tan largos como en, es decir, hacer actividades fuera de la escuela que no tienen porque salirse de presupuesto y que se puedan aplicar a lo que el maestro quiere enseñar. Otro ejemplo, el texto libre del que habla el pedagogo Freinet: los niños escriben frases sobre experiencias ajenas a la escuela para corregirlas gramaticalmente al siguiente día en grupo. De esta manera son capaces de compartir sus vivencias, “las emociones de la vida real también pueden entrar en la escuela”.

            Si los futuros maestros no cambiamos nuestros métodos, seguiremos matando su curiosidad, sus ganas de aprender e investigar sobre algo nuevo relacionado con lo que aprendemos en clase. Y es que la dura realidad es que los alumnos solo dan importancia a los contenidos que caen para examen porque son los contenidos con los que pueden optar por la calificación máxima. Debemos cambiar de manera radical la evaluación de suma de resultados en exámenes y valorar muchísimo más los progresos que han logrado nuestros alumnos.

Dejamos los enlaces utilizados para escribir esta entrada:

https://www.youtube.com/watch?v=i9_LvXn782g&feature=youtu.be
http://www.blogcanaleducacion.es/una-cuestion-de-confianza/
http://www.blogcanaleducacion.es/ignorancias-u-olvidos-que-consienten-la-reforma/
https://desdemimapa.com/2015/02/12/las-notas-las-dichosas-notas/


sábado, 5 de marzo de 2016

Apostando por la inclusión

La escuela que queremos debe ser, en la medida de lo posible; en primer lugar, una escuela inclusiva.
Apostar por una escuela inclusiva es fácil, lo realmente difícil es realizar inclusión. Debemos diferenciar integración de inclusión. Tal y como ayer nos aclararon los profesores Manuel Fernández y Noelia Alcaraz de la Universidad de Cádiz, la integración está muy presente en la mayoría de las aulas actualmente. Es un avance, se está logrando eliminar el pensamiento segregador, pero integrar no es incluir. En la integración los niños y niñas tienen que adaptarse al contexto. El niño está en el aula presente físicamente, pero están excluidos en realidad. Los niños  y niñas con necesidades específicas que deben recibir clases de apoyo, por ejemplo, las reciben fuera del aula. Por tanto, este tipo de niños están más tiempo fuera del aula que en ella. No estarían participando de igual manera que todos los demás en clase.

Una Educación Inclusiva reconoce el derecho de los niños y niñas a recibir una educación de calidad, que considere y respete TODAS las capacidades y necesidades educativas, costumbres, etnias, idiomas, discapacidades, edades, etc., sin ningún tipo de distinción.
Todos tenemos los mismos derechos sin discriminación. Con la inclusión, conseguiríamos una educación adaptada a las necesidades individuales de cada uno, y no solo a los que tienen necesidades específicas por discapacidad.
La educación inclusiva apuesta por la igualdad de oportunidades, y pretende eliminar barreras que puedan limitar el aprendizaje y  la participación de todos los niños y niñas. 

Para poder llevar a cabo la inclusión se deben superar muchos estereotipos relacionados con las personas con necesidades específicas. Todos hemos escuchado alguna vez comentarios como “no pueden aprender” o “son agresivas”, que defienden que estas personas deben tener un aula apartada de los demás y en cierto modo “adaptada” a su ritmo de aprendizaje calificado como lento, bajo o nulo.
Este tipo de comentarios y la forma de actuar que conlleva este pensamiento, dan lugar a una escuela segregadora, totalmente contraria a la inclusiva, que pretende y que, de hecho, separa a los niños y niñas en pequeños grupos (a veces, no de una manera directa) fomentando la desigualdad. 

Uno de nuestros referentes a la hora de hablar de inclusión y atención a la diversidad es Tonucci, quien dice que el mejor modelo para la educación es una escuela abierta, plural, donde se potencien las capacidades de cada alumno.
“Una escuela de superdotados es pobre, porque falta la diversidad”
Habla de una escuela que debe ser abierta a la diversidad. De hecho, las diferencias enriquecen las clases. El ser humano por naturaleza nos relacionamos de diferentes maneras, y eso no resta, sino que suma. 

Por ejemplo, en cuanto a la segregación por edades en la escuela; niños de edades diferentes tienen “niveles” diferentes y eso permite que se sitúen en una zona de desarrollo próximo unos de otros. El hecho de que un niño sea de diferente edad no significa que no tenga nada que enseñarle al otro. Nosotros mismos, como docentes, debemos estar abiertos también a aprender de los niños. 

En estos momentos, la vida va por un lado y la escuela, por otro. Y es un error por nuestra parte y por parte de la sociedad en la que vivimos, pues la escuela forma parte de la vida y debería estar preparada para enseñar a vivir. La escuela debe ser un lugar donde se aprenda a vivir y donde deben reflejarse las diferencias y las ventajas que hay en las diferencias, tal y como sucede en la vida. 

Llevar a cabo una buena Educación Inclusiva depende del profesor, ya que no es el niño o la niña el que tiene que adaptarse al contexto, sino el profesor o la profesora el que debe adaptar el contexto al niño. Hay que repensar la metodología, cómo planificar y diseñar las actividades para que todos los niños que hay en clase puedan participar y aprovecharse de esa actividad. Esto también depende no solo de la tarea o actividad, sino de la capacidad o capacidades de los alumnos ante estas tareas. A algunos se les darán mejor las matemáticas, mientras que el punto fuerte de otros sea el dibujo. Es por eso que somos los docentes los que tenemos que captar las diferencias y valorar las formas de inteligencia de todos los niños y niñas. Ayudar a fomentar y desarrollar esas diferencias, que se traducirán en futuras personas adultas, individuales y sobretodo, diferentes unas de otras. 
“En cuanto el contexto se modifica, las discapacidades desaparecen” (Noelia Alcaraz, 2016)
Aquí dejamos una imagen que nos ayudó y nos aclaró los diferentes conceptos a los que nos referimos